Ese color que siempre miras pero nunca usas

Ese color que siempre miras pero nunca usas

Todas tenemos ese color. Ese que miras en un vestido, en un top, en una sombra, en un labial… lo amas, lo admiras, te imaginas usándolo, pero al final dices “no es para mí”.

El fucsia intenso que te encanta pero te parece demasiado. El naranja vibrante que sientes muy atrevido. El amarillo que ilumina todo, pero te da miedo. El verde encendido o el celeste potente que ves espectacular en otras girls… y ahí se queda. Mirado, deseado… nunca usado.

Pero te digo algo —con mucho love y sin presión—: ese color no está esperando que cambies tú, está esperando a que te atrevas.

El problema no es el color. Es la historia que nos contamos. “Muy llamativo”, “muy fuerte”, “no va conmigo”, “me van a mirar mucho”. Spoiler: sí, te van a mirar. Y eso no es malo. Los colores intensos están hechos para sentirse, no para esconderse. Un fucsia no quiere ser discreto. Un amarillo no nació para pasar desapercibido. Un verde vibrante no pide permiso. Y un labial rojo no entra bajito —entra y se queda.

Lo curioso es que ese color que no te animas a usar suele ser el que más habla de ti. El que cambia todo el look con un solo gesto. Porque no se trata de vestirte o maquillarte “para combinar”, sino de hacerlo para sentirte. Un color potente —en ropa o en labios— no es solo estética: es postura, es seguridad, es actitud. Es decir hoy me elijo sin tener que explicarlo.

Y no, no tienes que empezar con todo. Puedes probar ese color atrevido en pequeños pasos: un top fucsia con jeans, un accesorio naranja, una sombra celeste suave. O ese labial rojo con piel limpia, ese berry con un look neutro, ese gloss vibrante en un día de buen humor. El color se adapta a ti cuando dejas de pelearte con él.

Así que la próxima vez que mires ese color y dudes, piensa esto: no es demasiado. Es diferente. Y diferente no es algo que haya que esconder. A veces, ese color que siempre miras pero nunca usas es justo el que te estaba esperando para recordarte que puedes salir de lo seguro, aunque sea solo un poquito.

Porque atreverse no siempre es hacer algo enorme. A veces es tan simple como ponerte ese color.

Be yourself, bella.

XOXO, Nossa Girl 💋


Redacción: Adriana Conde

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